Alcaudete Adentro

vista aerea de Alcaudete

    La población de Alcaudete se sitúa a los pies de la Sierra Ahillos, abriendo las puertas de la Comarca de la Sierra Sur a tierras cordobesas. Su fortaleza y caserío se levantan invencibles hacia el cielo azul, asomándose a las ricas vegas de las cuales salen los principales productos para la elaboración, en los meses de verano, de la pastelería navideña, cuya fragancia impregna y endulza el aire de esta tierra. Su término ocupa 237.6 kilómetros cuadrados, donde se incluyen tres bellísimas aldeas pedaneas con sus respectivos términos.

 Nuestro Entorno Verde

Humedal

    El término Municipal de Alcaudete contiene un entorno paisajístico y natural de envidiables panorámicas. Son dignos de mención tanto las distintas vistas desde la Sierra Ahillos, zona de grandes valores botánicos, faunásticos, geológicos, medioambientales y de ocio, como la belleza y cultura del paisaje agrario, donde sus blancos cortijos emergen como islotes en un enorme mar de olivos.

    Las huertas y zonas de regadío, importante legado heredado de la cultura andalusí, se encuentran, sobre todo en las riberas de los ríos San Juan y Víboras. Sin embargo lo más destacable del paisaje natural alcaudetense lo constituyen la existencia de tres lagunas estaciónales de alto interés natural: la Laguna de Tumba de la Graja, Laguna Honda y la Laguna del Chinche, siendo estas dos últimas las únicas Reservas Naturales existentes por estas zonas. Su gran importancia se debe a la abundante fauna de aves acuáticas invernales, entre ellas fochas, zampullín, flamencos, etc. que crecen entre la vegetación de carrizos, eneas, taráis y salicornias.

    Pero sin lugar a dudas, la verdadera protagonista de este humedal es la malvasía, especie catalogada en peligro de extinción. El paisaje acuático de Alcaudete se ve ampliado con la presencia de un embalse de regulación denominado Vadomojón, resultado de la unión de los ríos Guadajoz y Víboras en el límite de este municipio jiennense con la provincia de Córdoba.



Garcillas en la laguna

        Otro parajes naturales de importancia son la Fuente Amuña, donde un gran manantial llena una gran charca que aún conserva los restos de un molino árabe o el Parque de nuestra Señora de la Fuensanta, uno de los más grandes y extensos de la provincia, en el que se encuentran especie vegetales como el ombus... o los jardines de la ermita de la Fuensanta, situados a 1 km. de la localidad.


   Castillo

castillo de la ciudad

    En la época emiral se levantó una impresionante fortaleza que alcanzaría fama de inaccesible en el periodo califal. "Alcaudete es un fuerte considerable -escribió el historiador Al-Idrissi-, construido al pie de una montaña que mira al Occidente, y donde hay un mercado muy frecuentado". El alc´zar fue centro de protección de una madina comercialmente muy activa, ubicado en una importante red viaria y comercial y fue militarmente codiciado tanto por musulmanes como por cristianos.

    La estructura actual del castillo es obra de la orden de Calatrava, de los siglos XIII y XIV. Realizado en mampostería complementada por cantería, su planta, en forma de elipse, se adapta bien a la cumbre del cerro. La puerta principal, en el extremo norte, está constituida por un arco de medio punto, enmarcado por un alfiz, y defendida por dos torres de planta cuadrada con sus esquinas externas redondeadas. Contaba para la defensa con seis torres entre las que destaca la del Homenaje; un pasillo en forma de foso que garantizaba la vigilancia interior desde diferentes posiciones; y una poderosa barbacana que guarda las proporciones bizantinas con la muralla.
Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985.


    Iglesia de Sta María

Bóveda de Santa María

    A finales del siglo XV, tras la conquista de Granada, a los pies del Castillo, se inici&ocute; la construcción del que sería el símbolo arquitect&ocute;nico de la ciudad, la iglesia de Santa María, de gran empaque monumental, en sustitución de un pequeño templo.

    En el interior del templo se pueden observar dos partes claramente diferenciadas: el cuerpo de la iglesia, con un marcado eje longitudinal y tres amplias naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales; y la cabecera, añadida posteriormente. Pilares góticos, arcos ojivales o bóvedas de crucería, indican claramente el predominio del lenguaje gótico-mudéjar en un siglo renacentista. Las connotaciones del templo abacial de la vecina Alcalá así como la mentalidad medievalizante de los señores de Alcaudete y patronos de la iglesia, los Fernández de Córdoba, ayudan a explicar la singularidad plateresca de esta iglesia.

    La gran calidad de la cantería y sus contrastes cromáticos denotan la ambición del proyecto. La esbeltez de sus pilares se corresponde con la amplitud y claridad espacial. La capilla mayor tiene una magnífica puerta de acceso y ventanas de corte palladiano como cabía esperar de Francisco del Castillo, un arquitecto formado en el manierismo serliano. La capilla, cubierta con bóveda vaída y decorada con dibujos geométricos es un magnífico contrapunto a las bóvedas de crucería estrellada que llevan el sello de Martín de Bolívar.

    Especial valor tienen sus portadas, tanto la del hastial oeste, levantada entre 1532 y 1542, como la del sur, edificada entre 1540 y 1543. La primera se conoce como Portada del Perdón por la figura de Dios Padre que preside la clave de bóveda del arco y en la que destacan el alfiz en moldura de bocel, las dimensiones de su frontón triangular y la decoración plateresca. La otra portada, la lateral, con influencias de Siloé, cuenta con una mayor profusión iconográfica y ornamental. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.


    Iglesia de San Pedro

    Se creó sobre una antigua ermita, en los nuevos arrabales, como consecuencia del espectacular aumento de la población que experimentó Alcaudete a partir del siglo XVI.

    El autor de la traza, Francisco del Castillo, daba más importancia a la estructura que a la decoración. Un sencillo exterior da paso a un interior de gran belleza y armonía, que también refleja un ambiente de austeridad: el espacio es unitario, geométrico y claro; la planta es de salón, cuenta con tres naves -separadas por esbeltas columnas que sostienen bóvedas vaídas-, cabecera recta, y el coro y la torre están construidos a los pies. Los soportes no se ajustan a los cánones clásicos. Los contrafuertes exteriores de los muros de sillería enfatizan el criterio de sobriedad. Fue terminada por Juan de la Monja en la segunda mitad del siglo XVI.


   Ayuntamiento y Plaza 28 de Febrero

Ayuntamiento de Alcaudete

    A partir del siglo XVIII, el Ayuntamiento se convertiría en símbolo de la localidad y su plaza en el nuevo centro urbano. Su estructura presenta una nueva volumetría cúbica, cuya homogeneidad queda rota por la verticalidad de su portada, acentuada por la pequeña torre del reloj. El motivo iconográfico del arcángel San Miguel de la hornacina recuerda su patronazgo sobre Alcaudete, en tanto que su mixtiláneo remate lo aproxima a la estilística granadina.

    El edificio presenta características barrocas en cuanto al movimiento de los elementos de la fachada: escalinata, pilastras, dinteles, balcones, ventanas con salientes rejas y miradores, frontón curvo, hornacina, escultura de San Miguel, etc.; por lo que podemos entroncarlo con la corriente barroca. Pero, a su vez, es clásico por el estudio de la planta, por lo que podemos incluirlo dentro de la tipología de edificio civil perteneciente al barroco clasicista. Recientemente, en 2004, ha sido declarado Bien de Interés Cultural.


    Iglesia del Carmen

    Del primitivo convento de la Encarnación sólo queda en la actualidad la iglesia, que se conoce con el nombre de iglesia del Carmen. La fundación del convento data del 10 de octubre de 1590 y tuvo como patrocinador y promotor material al IV Conde de Alcaudete, D. Francisco de Córdoba y Velasco.

    El templo, de estilo manierista, está dentro de las concepciones arquitectónicas de la época, así como de las especiales características de las iglesias conventuales de los carmelitas descalzos. La planta, de una sola nave, se abre formando un corto crucero cubierto por una cúpula, en la cual al ser limpiada han quedado al descubierto una serie de pinturas que representan a los cuatro evangelistas, Santa Teresa y San Juan de la Cruz. A ambos lados de la nave se ubican tres capillas laterales que se van agrandando a medida que se aproximan al crucero. A los pies de la iglesia se encuentra el coro sobre arco carpanel. Tras el presbiterio nos encontramos con el camarín de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cubierto por una bóveda de estilo barroco.


  Convento de Santa Clara

    La autorización eclesiástica para su fundación fue dada por el pontífice Alejandro VI en bula concedida en Roma el 21 de Septiembre de 1499. Sus fundadores en lo material fueron don Alonso Fernández de Córdoba y su mujer Dña. María de Velasco. En lo espiritual, siete monjas del Convento de la Santa Cruz de Córdoba que se instalaron en la Ermita del Espíritu Santo hasta aproximadamente el año 1550.

    Destaca su portada con columnas salomónicas. En la provincia de Jaén es el único ejemplo de portada completa en piedra que existe, apareciendo superpuesta en dos pisos. Esta obra está relacionada con la de Hurtado Izquierdo en Córdoba o la fachada de la universidad de Granada. Sin fecha ni autor, por el parentesco con la fachada de la Merced de Córdoba (1745) parece ser que es un poco más temprana, pudiendo situarse en el primer cuarto del siglo XVIII.

    El edificio es de planta rectangular, tipo cajón. Podemos situar su construcción en la frontera entre los siglos XVI y XVII. En sus pies, la iglesia se prolonga por un coro bajo, separado de la misma por una celosía de inferior altura al resto del templo. Además cuenta con otro coro lateral al presbiterio. La iglesia cuenta con una capilla que se erigió como sepultura de D. Martín de Córdoba, cuarto hijo del primer Conde de Alcaudete. Posee una reja de principios del siglo XVII, con el escudo nobiliario de los condes.